Cosquin 28-01


Con una plaza llena, Cosquín 2015 no se olvidará de Abel.

El cantante bahiense deleitó a 8.700 personas en un show de una hora en la Plaza Próspero Molina. “Fue muy emotivo", dijo el artista a Cadena 3

Tras una ansiada espera, Abel Pintos finalmente subió esta madrugada al escenario Atahualpa Yupanqui ante una Plaza Próspero Molina colmada – había 8.791 personas– en la quinta luna de Cosquín.

Pasada la medianoche, el cantante de Bahía Blanca apareció ante una multitud que lo ovacionaba y, sin decir palabra, arrancó el show con uno de sus grandes éxitos “Sin principio ni final”. El fervor del público impedía por momentos escuchar la voz del cantante, opacada por el canto de sus seguidores.

Minutos antes de su presentación, Abel dialogó con Cadena 3 y saludó a “todo el país que está escuchando” y agradeció estar presente durante el festival.

De pantalón rojo y camisa negra, Abel eligió vestir de elegante para esta noche “muy especial”, como remarcó en varias oportunidades.

Al finalizar el primer tema saludó al público coscoíno: “Muchas gracias y buenas noches a todos. Aquí estamos y es una felicidad enorme”. Luego interpretó “A-Dios”, de su disco “Abel” (2013).

“Es inevitable el sentir -dijo- sigan ustedes…”, y junto a sus fans cantó su tercer tema “Ya estuve aquí”, bajo la luna llena de Cosquín.

A lo largo de una hora, los “abeleros” pudieron disfrutar de un show que tuvo de todo: desde las canciones más melódicas hasta aquellas más dinámicas que incluso con un tinte rockero, no dejaba de traslucir las raíces folclóricas del bahíense.

El show continuó con la canción “De sólo vivir” y un grito ensordecedor de sus seguidores que hizo vibrar a todos los presentes. Después de este tema movido, el cantante dijo: “Siempre fue, es y va a ser especial para mí estar en el Cosquín. Si me permiten quiero tocar un tema especial en una noche especial para mí” y sentado en una silla deleitó a todos con “El mar”.

Pero hubo más: “Que te vaya bien”, “Milagro en cruz”, “Solo”, “Cuántas veces” y “Tiempo” completaron el repertorio de la figura más importante de la quinta noche en Cosquín.

Pasada la 1 de hoy, sonó “Motivos”, un momento que quedará en el recuerdo de los presentes. Con un escenario completamente negro y enfocado con una sola luz, Pintos dijo: “Que se vea como se festeja aquí en Cosquín”. “Por un camino sin final que nos siga encontrando siempre”, completó con una gran sonrisa.

Pero la noche alcanzó su clímax cuando Abel, sólo con el micrófono y a capella recitó: “El tiempo de alejarme me lastima un poco más”, y junto a su público cantó a coro el reconocido tema “No me olvides”.

El músico se dedicó a cantar y habló poco, sin embargo sus palabras fueron profundas y contundentes: “Hace ya muchos años yo pude llegar a este escenario y sentí una emoción que no puedo olvidar hasta hoy. Sé que esta noche es la noche de todos los chicos del Pre-Cosquín. Los quiero felicitar y les quiero desear de corazón que les vaya muy bien. El abrazo para todos ellos y que todos sus sueños se cumplan”. También aprovechó para dar un claro mensaje en contra de las drogas y de la trata de personas.

El reloj marcaba la 1.30 de hoy cuando sobre el escenario mayor del folclore Abel cantó “Aquí te espero”, el corte difusión de su último material discográfico. El público comenzaba a despedirlo con aplausos, saltos y gritos que demostraban el entusiasmo y la emoción reinante.

El recital cerró con el tema “Revolución”. Para sorpresa de muchos, Abel no interpretó su consagrado éxito “La llave”.

Al bajar del escenario, dijo a Cadena 3 “Fue muy emotivo. A veces se puede venir y a veces no pero el festival nunca va a dejar de ser lo que es para el pueblo argentino”, haciendo alusión a los comentarios encontrados que se produjeron previo al festival cuando aún no se confirmaba su presencia.









Abel Pintos embriagó a una plaza que estuvo repleta en Cosquín

Cosquín cambió su fisonomía, con una temperatura mucho más agradable tras la bendición de la lluvia, los ecos que llegaban de la Fiesta de la Chaya que se vivía en Santa María y la invasión de jovencitas que expresaban su fanatismo por Abel.

 
 
Cosquín. Desde muy temprano Cosquín cambió sustancialmente su fisonomía, con una temperatura mucho más agradable tras la bendición de la lluvia, los ecos que llegaban de la Fiesta de la Chaya que se vivía en Santa María y la invasión de jovencitas que expresaban de mil formas diferentes su fanatismo por Abel Pintos.
La creciente del "Viejo Río Cosquín" no amilanó a los fanáticos de los Espectáculos Callejeros y, como viene ocurriendo, La Toma "estaba bote a bote", como lo explicó el locutor de ese espectáculo popular, Topo Bazán, que le pone el pecho a un montón de vicisitudes que se viven por las faltas de previsión, tal como aguas servidas, basura, instalaciones deterioradas o inexistente, pero El Topo rema y rema y une las dos orillas del río al que le cantó Hernán.
 
Durante toda la jornada la cola frente a las boleterías presentaba una longitud de más de cien metros, ora para el este, ora para el oeste, los ansiosos de contar con su ticket cambiaban la formación de la fila según lo disponía el sol. Ya será tiempo de contar con un lugar más adecuado para "atender" como corresponde a quienes pagan para ver.
 
Tempranito también, la romería de las radios que arman sus peñas artesanales en la calle San Martín y que pareciera que compiten para ver quien sube más el volumen, convocaron a miles de entusiasmados que alentaron a los soñadores que llegan con una guitara y un bombo a ganarse el festival. En esto, claro, siempre gana Cadena 3.
 
Cerca de las cinco de la tarde Abel Pintos llegó a la plaza con toda su banda a cumplir con la prueba de sonido, con lo que demostró su calidad profesional. Y se armó la primera corrida de sus fans que cansinamente miraban vidrieras o degustaban un cafecito en Cusco Chico… Cafecito no, después de las 18 no se sirve más café… Bueno, una cervecita, salieron disparadas hasta la puertas de la Próspero Molina y tomar el primer contacto con su artista. Baile en la calle, besos de enamorados para la envidia de los solitarios, palmas y anuncios de una gran fiesta.
 
Vino después la apertura, con este Ballet Camin, que pasan los años y se supera así mismo. Siempre impecables, coordinación, cuadros simples pero cargados de arte, un ballet que singulariza todo en la exigencia, responsabilidad y entrega que repite año tras año. Los fuegos de Aníbal, otro profesional que vibra cual bailarín sobre el techo del Atahualpa junto a su gente y le ponen la poesía de las luces, fuegos y bombas a la noche coscoína. Ya para entonces la plaza repleta con un público que por primera vez fue calidad y cantidad.
 
Canto 4 marcó el camino de esta quinta luna desplegando un repertorio que fue re encendiendo las brasas del fogón festivalero, para después darle paso a los ganadores del Pre Cosquín, que este año fueron aglutinados en una noche y que contaron con la suerte que fuera la noche de Abel Pintos, fuera la primera noche de plaza llena.
Allí estos jóvenes valores entregaron todo y cada uno en lo suyo sintió el sueño realizado. "Esto es increíble, nunca creí que iba a cumplir este sueño", síntesis en una frase expresada por una hermosa trovadora formoseña que representa a todas las expresiones de estos nóveles artistas.
 
Un párrafo especial merece el homenaje a Don Jacinto Piedras que brindó la delegación de Santiago del Estero. Un punto donde se repitió la común-unión de esa que tanto hablamos. Esas expresiones artísticas que tocan otras fibras y sostienen lo que Musha ha tomado como bandera en este Festival. La defensa de las tradiciones, el reconocimiento a los poetas, la revalorización de la danza. Realmente lo de los santiagueños fue un espectáculo de alta calidad y emotividad y que más allá de estridencias y roces con el histerismo, ponen un toque de distinción y reafirman a este Cosquín Insólito.
 
Las baladas, el show
 
Con horario ajustado a "rajatabla" a la una menos cuarto se desató el delirio, aparecieron las baladas y el show tomó esplendor, con una marco de público que trajo respiro a los organizadores, aunque se asegura que hubo una buena entrega de entradas gratuitas. El espectáculo se desplegó por espacio de una hora donde Abel Pintos transitó por sus últimos discos, Abel y Sueño Dorado para cerrar con su ya clásico Revolución.
 
Fuente: Diario de Carlos Paz

Cosquín 2015: Abel Pintos, un fenómeno pop en el Festival de folklore

La esperada quinta luna tuvo una plaza que lució repleta y deliró con su ídolo, el número central de la noche entre numerosos ganadores del Pre Cosquín y un sentido homenaje a Jacinto Piedra. Cómo fue el show, video y galería de fotos.

"Las canciones y este festival están mucho más allá de todo lo que se pueda decir", dijo Abel Pintos promediando su esperado show en este Cosquín 2015, aludiendo así a las idas y venidas con su presencia en los meses previos al festival. Más allá de esa ambigua frase, el cantante bonaerense fue puro amor para sus fans en una quinta luna que tuvo la noche esperada: plaza colmadísima, entradas agotadas y euforia por el ídolo. Pasados algunos años ya de la explosión del fenómeno popular, no deja de sorprender lo que sigue generando en el público. Aunque ya no cante folklore, el romance está intacto.
Por primera vez en la presente edición, la Próspero Molina lució repleta y con muchas ñatas sobre los portones, aunque no sólo por los seguidores de Pintos (muchas chicas, pero también chicos y familias enteras) sino por ese grueso del público que se contagia de la onda expansiva y quiere presenciar lo que los demás dicen que hay que ver.
Quince minutos antes de la 1 se desató el delirio con la llegada de Pintos al escenario y los primeros versos de Sin principio ni final. "Te voy a amar y me amarás... te amo sin principio ni final", desataron el griterío en la plaza, y el coro histérico de la multitud enamorada. Luego le siguió A-Dios, en un set de apenas una hora que transitó mayormente por sus últimos discos (Abel y Sueño dorado) y cerró con el ya clásico Reevolución, redondeando uno de los repertorios más pop que se le recuerde en el festival. Por supuesto que sus fans se quedaron con ganas de más, pero el show debía continuar. 

La ciudad fue de Abel
“¿Vas a ver a Abel? ¿Tenés una entrada?”, eran las preguntas más escuchadas en una tardecita nublada y con latente amenaza de lluvia. Calles abarrotadas, bares que no se cansaban de agregar mesas sobre la San Martín, convertida desde temprano en peatonal, y canciones del artista bonaerense brotando sin respiro desde todo artefacto sonoro.

Una excelente muestra de cómo se acrecienta la manía por el músico fue lo que pasó en la prueba de sonido. Pintos llegó a la plaza cerca de las 17, donde lo esperaban cientos de fans que evadieron la seguridad para presenciar una actividad que no se extendió demasiado. Incluso, Pintos se retiró antes en un auto que ingresó hasta el mismo predio de la plaza y fue rodeado por un grupo de seguidores que buscaban aunque sea un mínimo gesto de su ídolo para manifestar ese efímero instante de felicidad con un alarido. Según cuentan los presentes, un adolescente hasta corrió una cuadra detrás del vehículo. Del otro lado de la plaza, desde la mañana se podían ver largas filas de quienes pugnaban por conseguir ese preciado ticket dentro del escaso remanente que se esfumó cuando comenzó la programación a las 22.


Fuente: La Voz


 


 

 

 

 















 



 







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